Mostrando entradas con la etiqueta Imperialismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Imperialismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de marzo de 2011

2010 fue el año más sangriento para los civiles en Afganistán

MUNDO

Imperialismo


Afganistán se desangra. El número de civiles fallecidos en la guerra no cesa de ascender. 2010 fue el peor año desde que empezó el conflicto, hace una década: 2.777 personas murieron, un 15% más que en 2009. El informe anual de Naciones Unidas, publicado ayer, aporta estos datos y atribuye a los talibanes y otros grupos insurgentes la responsabilidad del 75% de los asesinatos, la mayoría en atentados con bombas, frente al 16% que causaron los ataques del Ejército afgano y la OTAN.

El documento advierte del aumento de la violencia en el norte del país, que se ha extendido desde las provincias del sur, como Helmand o Kandahar, donde se produjeron la mitad de los asesinatos de civiles. Los secuestros aumentaron en un 83%. En total, solo en los últimos cuatro años, 8.832 personas murieron por la guerra.
Tendencia "alarmante"

Con todo, la tendencia que Naciones Unidas califica de "alarmante" es la de los asesinatos selectivos de civiles que la insurgencia y los talibanes consideran colaboracionistas con el Gobierno o con la OTAN. Se cuentan por centenares: 462, el doble que en 2009. Los talibanes les acusan de ser espías, y no solo se trata de autoridades locales, sino de médicos, maestros, estudiantes u obreros. Los cooperantes también se han convertido en objetivo.

El documento recoge el notable descenso (un 26% menos) de muertos civiles provocados por los aliados y las fuerzas de seguridad afganas, sobre todo en ataques aéreos.

También en 2010 murieron bastantes más niños que el año anterior, un 21% más. A los niños los matan las bombas de los talibanes, con frecuencia en forma de atentado suicida (en un 44% de los casos) y los ataques de la OTAN y el Ejército afgano (en un 29% de las ocasiones). La expansión de la violencia, señala el informe, ha tenido un efecto "devastador" en niños y mujeres.

Los ataques de talibanes e insurgentes provocaron el 78% de los 4.343 heridos en 2010, con bombas o prácticas que "sistemáticamente aterrorizan a la población", dice el informe.

lunes, 7 de marzo de 2011

EEUU ataca Trípoli... hace más de 200 años

CULTURA

Imperialismo


La flota americana se ha posicionado frente a las costas libias, iniciando el bloqueo naval de Trípoli. La tensión aumenta en la zona después de los primeros incidentes y la guerra puede tener consecuencias imprevistas en el Norte de África en esta situación convulsa. El presidente de Estados Unidos ha dado permiso para que la armada actúe “como crea necesario”, y las hostilidades pueden comenzar en cualquier momento. Gadafi no tiene la culpa : estamos en 1801, mucho, muchísimo antes de Afganistán, Irak, la guerra del Golfo, Vietnam, Corea, las guerras mundiales o Cuba.

La joven nación americana obtuvo la independencia de Inglaterra en 1783. Hasta entonces, durante el período de guerra de independencia, los barcos americanos eran protegidos en sus travesías por el Mediterráneo por la flota francesa gracias a un tratado de defensa mutua. Eran años en que en los estados del norte de África -formalmente parte del Imperio Otomano – era habitual realizar actos de piratería contra los incautos mercantes capturando sus barcos y solicitando rescate por su tripulación, algo muy similar a lo que actualmente sucede en las aguas de Somalia.

Conseguida la independencia, y como estado ya soberano, la marina americana quedó sin protección de un estado francés que en breve sufriría su propia revolución. En octubre de 1784 los piratas marroquíes capturan el bergantín Betsey, pero gracias a la intervención de España, que negoció la liberación, la historia tuvo un final feliz. Aún así, España le dió un consejo a la nueva nación : es conveniente ofrecer un tributo a los estados berberiscos que garantice la “protección”. Estados Unidos envió entonces negociadores a la zona para formalizar tratados con los diferentes estados, y en 1786 firmó con Marruecos el acuerdo que pondría fin a sus actos de piratería.

Pero con Argelia las negociaciones no eran tan fáciles. En julio de 1854 dos barcos americanos, el Maria y el Dauphin, fueron apresados y se solicitó un rescate de 660.000 dólares. El presupuesto de los negociadores para obtener la paz con Argelia era de sólo 40.000 dólares, así que se intentó negociar un rescate razonable pero no se llegó a buen puerto y las tripulaciones de ambos barcos permanecieron presas durante diez años.

Los prisioneros describían en sus cartas las condiciones de esclavitud en las que vivían, si bien en muchos casos su esclavitud era bastante mejor que la esclavitud de la población negra en América. Por ejemplo, podían poseer dinero y propiedades y uno de ellos, llamado James Leander Cathcart, llegó incluso a ser consejero del rey de Argelia, aunque la mayoría tenían que trabajar para los piratas en pésimas condiciones que a muchas llevaron a la muerte. En cualquier caso, sus cartas empujaban al pueblo americano a solicitar al gobierno que tomara medidas para evitar nuevos actos de piratería.

En marzo de 1785, Thomas Jefferson y John Adams se entrevistaron con el embajador de Trípoli en Londres para solicitar que terminaran las hostilidades con un país “que no les había hecho ningún mal” , pero la respuesta del embajador fue que, según el Corán, “todas aquellas naciones que no reconocen al Profeta son pecadores y estaban en su derecho de esclavizarlos”.

Jefferson y Adams estaban de acuerdo en que pagar tributos significaría animar a los berberíscos a continuar con la piratería, pero mientras Jefferson propugnaba una operación de castigo, Adams creía que tras una guerra de independencia tan reciente era mejor pagar el tributo hasta disponer de una flota adecuada. Así que, finalmente Estados Unidos pagó el rescate y durante los siguientes 15 años hasta un millón de dólares anuales como tributo para evitar nuevos actos. Durante todo este tiempo, Jefferson continuó luchando por el cese de los pagos – que llegaron a suponer un 20% de los ingresos del estado – mientras la flota americana se hacía cada vez más fuerte.

Pero llegó el momento en el que Jefferson se convirtió en presidente de los Estados Unidos de América, y al Pasha de Trípoli no se le ocurrió otra cosa que pedirle un tributo de 250.000 dólares. Ahora Jefferson era el jefe, se negó a pagar el tributo y el Pasha declaró la guerra a los Estados Unidos, aunque Argelia y Tunez prefirieron mantenerse al margen.

Fue una declaración de guerra extraña, no por escrito, sino que se destrozó la bandera americana frente al consulado y el Congreso americano autorizó el envío de fuerzas pero no se llegó a votar la declaración de guerra.

El 1 de agosto de 1801, tras tres horas de intercambio de fuego, la goleta USS Enterprise capturó a la cañonera Trípoli, causando 30 bajas por ninguna de los americanos, pero como no había declaración de guerra formal la embarcación fue liberada.

Durante 1802 y 1803, Estados Unidos continuó enviando a lo mejor de su flota a la zona bloqueando los puertos berberiscos. En octubre de 1803 la flota de Trípoli consiguió capturar al USS Philadephia intacto tras embarrancar mientras patrullaba el puerto de Trípoli. Toda la tripulación fue capturada y el barco se colocó de forma que pudiera ser utilizado como batería contra la flota estadounidense.

En febrero de 1804, un “comando americano” capturó un velero pirata bautizándolo como USS Intrepid, se acercaron al USS Philadelphia lo suficiente como para abordarlo tomando por sorpresa a la tripulación enemiga (curioso, en el barco americano estaban los piratas, y en el pirata los americanos) y destrozarlo para que los berberiscos no pudieran seguir usándolo.

En los meses siguientes se produjeron varios enfrentamientos, y quizás la acción mas destacable sea cuando el USS Intrepid cargado con explosivos fue dirigido hacia el puerto, aunque explotó antes de tiempo – quizás por fuego enemigo – sin alcanzar el objetivo.

En la primavera de 1805, un grupo de soldados americanos junto a un pequeño ejército de mercenarios cruzó el desierto desde Alejandría, en Egipto, hasta la ciudad de Derna, consiguiendo capturarla. Este hecho constituye la primera vez en la historia que la bandera americana se izó en territorio enemigo ocupado.

Poco después, el 4 de junio de 1805, el Pasha de Trípoli aceptaba la firma de un acuerdo. Lo curioso del acuerdo es que Estados Unidos accedía a devolver los más de cien berberiscos prisioneros mientras que Trípoli libera a trescientos americanos, pero debido a la diferencia en número de prisioneros, EEUU pagaría 60.000 dólares como rescate. Así que, ganó la guerra pero pagó.

Esta guerra sirvió para otorgar una reputación militar a Estados Unidos, convirtiéndose en una potencia capaz de librar guerras allende los mares, lo que sin duda tendría mucha influencia en su futuro intervencionismo global (parte del himno de los marines hace referencia a esta guerra). Además, serviría para que los diferentes estados americanos tuvieran mayor conciencia de ser un sólo país al enfrentarse a un enemigo común.

Los problemas con los piratas berberiscos aún no se acabarían, y pocos años después tuvo lugar una segunda guerra contra los piratas berberiscos, pero eso ya es otra historia.

jueves, 3 de marzo de 2011

La otra guerra de Libia

OPINIÓN

Imperialismo

No sabemos si lo de Libia es ya una guerra civil, o si puede desembocar en una guerra mayor con intervención extranjera. Lo que sí sabemos es que hay una guerra que ya ha comenzado, y que se recrudece según pasan los días: la guerra de propaganda.

Se trata de una guerra donde los bombardeados somos nosotros, así que preparémonos para resistir, que el asedio puede ser prolongado. El fuego a discreción a que fuimos sometidos los primeros días ya se ha cobrado la primera víctima, típica de en toda guerra: la verdad. Por muy odioso que nos parezca Gadafi (y para mí lo es), y por mucha simpatía que sintamos por el pueblo insurrecto, hay que reconocer que la información sobre Libia es más bien sospechosa.

En los primeros días se nos dijo que era como lo de Egipto, y aplicamos el mismo patrón. Se habló de “manifestantes”, “opositores”, ocultando el carácter violento del levantamiento popular. ¿Acaso debería escandalizarnos que se combata con las armas a una dictadura como la libia?

Se nos habló también de un genocidio con miles de muertos, y aviones bombardeando pacíficas manifestaciones. Pero llama la atención los pocos cadáveres que hemos visto, teniendo en cuenta que en las ciudades supuestamente más castigadas no hay censura posible de Gadafi, pues ya no las controla. Parece más lógico pensar en combates entre el ejército leal y los insurrectos, que están bien armados como se ve en las imágenes.

A partir de ahí, yo me meto en el refugio antibombardeos propagandísticos, y no me creo nada. Porque además ya estoy escaldado por experiencias anteriores, y lo de la catástrofe humanitaria y el genocidio me suena.

Si se trata de beneficiar a los opositores con unas cuantas mentiras y exageraciones, mal favor les hacemos, y damos munición a las teorías conspiratorias. Y si en cambio se busca justificar una intervención militar, peor me lo ponen, pues ya sabemos que las ‘guerras humanitarias’ sólo sirven para agravar los conflictos, y al final hasta acabarían haciendo bueno a Gadafi. Mal ayudaremos así a los libios. ¿O no se trataba de eso?

EEUU prepara desde la isla griega de Creta una intervención militar en Libia

MUNDO

Imperialismo

Más de 500 infantes de marina han llegado en las últimas horas a la base militar de Souda, perteneciente a la OTAN, en la isla griega de Creta, cercana a las costas de Libia.

Hasta este viernes se estima la llegada de otros 1.500 uniformados estadounidenses, un porta-helicópteros con 500 aeronaves y dos buques de guerra.

De esta forma, la sexta flota de los Estados Unidos se encuentra a una distancia muy cercana de las costas libias.

Hasta el 15 de marzo a la isla griega llegarán un portaaviones, un submarino nuclear, un torpedero, un petrolero y buques de abastecimiento.

Una fuente del gobierno griego, que no se identificó, sostuvo que teniendo en cuenta los movimientos militares, Estados Unidos “se prepara para una operación militar en Libia los próximos días y para eso utilizarán como base la isla de Creta”.

La fuente citada expresó que hasta el momento el gobierno griego “no ha decidido como reaccionará ante esta situación”.

Por su parte, el portavoz de la base militar de Souda en Creta, Paul Farley, afirmó que la actual operación “es parte de la redistribución de las fuerzas en la región” en relación con el conflicto que vive Libia.

Este hecho preocupa a las autoridades griegas ya que un posible avance militar estadounidense sobre territorio libio despertaría el rechazo y las protestas de los ciudadanos griegos.

Este miércoles, los buques de guerra estadounidense Kearsage y Ponce entraron en el mar Mediterráneo y navegaron rumbo a Libia, según difundieron las autoridades del Canal de Suez, en Egipto.

También se conoció que Canadá envió hacia la región el buque HMCS Charlottetown, que traslada a 240 marinos y un helicóptero.

El ministro canadiense de Defensa, Peter Mac Kay, indicó que la embarcación podría participar en acciones de ayuda humanitaria para la población o también de evacuación de extranjeros.

Medios de comunicación canadienses también han indicado que el país tiene en la región fuerzas especiales que podrían estar operando en Libia.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Por qué cayeron paracaidistas para combatir el crimen

MUNDO

Imperialismo


Los soldados venidos en el Boeing Globemaster III pertenecen a un grupo de fuerzas especiales que intervino en Grenada y Panamá. EE.UU. apuesta a militarizar la guerra contra el crimen.

La participación militar de EE.UU. a menudo parece tener poco que ver con los objetivos oficiales para la región y alienta a los militares latinoamericanos a asumir funciones que serían ilegales en los Estados Unidos.” “El rol del Pentágono en el diseño de políticas (para América latina) es cada vez mayor. Las actividades militares han ido creciendo en su participación, mientras que el Departamento de Estado y los presupuestos de ayuda exterior han caído o se ha estancado.”

Ninguna de las dos afirmaciones pertenece a algún funcionario del gobierno argentino proclive –según las interpretaciones de la prensa conservadora– a las desmesuras o las sobreactuaciones antiimperialistas. Ambas frases destacan en un artículo publicado en octubre de 2005 (“Militarizing Latin America Policy”) por un conocido analista estadounidense, Adam Isaacson, máster en Relaciones Internacionales por la Universidad de Yale y director de Programas para América Latina del Centro para las Políticas Internacionales en Washington. Siguiendo las tesis de Isaacson, la llegada del Boeing Globmaster III norteamericano cargado de “material sensitivo” se inscribe no necesariamente en una política exterior afinada (y menos aún controlada) por el gobierno de Obama, sino más bien en su ausencia, convenientemente explotada por la desproporcionada capacidad presupuestaria y operativa del Pentágono y del complejo militar yanqui. Los recursos estadounidenses destinados a “ayuda” a las fuerzas militares y policiales de América latina y el Caribe pasaron de 225 millones en 1996 a un pico de casi 900 millones hacia el 2009.

En un párrafo de aquel artículo, Isaacson se preguntaba: “¿Por qué las Fuerzas Especiales de EE.UU. necesitan entrenar a los comandos argentinos en las técnicas de la guerra de montaña?”. Del mismo modo, podría preguntarse por qué fueron paracaidistas los que vinieron al país a entrenar a nuestros GEOs. La pregunta quizá pueda responderse del siguiente modo: los visitantes que fueron traducidos por la prensa argentina como paracaidistas de las 7ª Brigada Aerotransportada con sede en Carolina del Norte son algo más que eso. Lo que en inglés se conoce como la 7th SFG Airborne, llamada “Brigada del Diablo”, es un cuerpo de fuerzas especiales con un largo historial en el entrenamiento de fuerzas militares y policiales en América latina (cuando se trata de “gobiernos amistosos”) en técnicas de contrainsurgencia y de combate contra el narcotráfico. El Special Forces Group, crecido en tiempos del Gran Satán soviético al que aludía Ronald Reagan, participó en 1983 en la invasión de Grenada y en 1989 en la operación Causa Justa en Panamá. Tuvo un rol crucial en el entrenamiento de las fuerzas militares salvadoreñas (que crecieron de 12.000 a 55.000 efectivos), con el conocido saldo de un mar de espanto y de sangre. Las SFG intervinieron también en la década del ’80 en diversos países del área andina: desde Venezuela a Colombia, desde Ecuador a Perú y Bolivia. Una de los sitios web derivados de la Brigada del Diablo se enorgullece en afirmar que sus demonios tienen presencia en 19 naciones de Centro y Sudamérica y en otras 13 del Caribe.

- El legado.

Lo sucedido con el carguero estadounidense, con el antecedente de un caso anterior que mereció lamentos de la embajadora en Buenos Aires ante su propia gente (algo que la diplomacia necesariamente debe disimular), habla de cruces de intereses y visiones dentro de los EE.UU. pero también de los episodios espasmódicos de las naciones latinoamericanas a la hora de diseñar políticas de seguridad plenamente democráticas. Pedro Scuro, coordinador de estudios sobre el Poder Judicial de la Escuela Superior de Magistratura de Porto Alegre, Brasil, en un trabajo titulado “Control policial, innovación y estado de derecho en América Latina” señala a la militarización como la primera de las categorías que se emplean para reflexionar sobre el tema de la seguridad en nuestro continente. Scuro entiende a la militarización como “la tendencia de las fuerzas policiales en la región a asumir características políticas e ideológicas de cuerpos con marcado acento castrense”. También desde Brasil, la organización no gubernamental Viva Río señala que el legado histórico de los gobiernos autoritarios militares constituye aún hoy “una de las principales dificultades” para trabajar en “la desmilitarización ideológica y estructural de las instituciones de seguridad. ‘Desmilitarizar’ significaría transformar los modelos y estrategias de intervención policial, garantizar un diálogo más cercano a las comunidades y, consecuentemente, mayores grados de legitimidad y eficiencia para las acciones policiales”.

La visita de las fuerzas especiales con asiento en Carolina del Norte parece ir en contra de cualquier estrategia de desmilitarización. Lo mismo sucede con las doctrinas de seguridad que los Estados Unidos pretenden fomentar en nuestros países, ya no necesariamente en las fuerzas armadas sino también en las policiales. Raúl Eugenio Zaffaroni, miembro de nuestra Corte Suprema, viene advirtiendo hace tiempo sobre el asunto y volvió a hacerlo a propósito del putsch frustrado en Ecuador: “Hoy los golpes de Estado los dan las fuerzas de seguridad, no los dan los ejércitos. No son golpes de Estado tradicionales, son golpes de Estado desestabilizadores… En América latina hace ya quince años que lo voltearon a Nilo Batista en Río de Janeiro; lo volteó una organización de esta naturaleza, en combinación con la Red Globo”.

La intentona en Ecuador, los urgidos operativos militares en algunas favelas de Río (durante años el ejército brasileño se resistió a involucrarse en la guerra contra el narcotráfico apelando incluso al argumento de la inconstitucionalidad), el sangriento fracaso de la estrategia antidrogas en México, son algunas pistas que permiten debatir qué políticas de seguridad convienen a las democracias latinoamericanas en consolidación. También lo son las doctrinas de seguridad de los Estados Unidos con sus récords de prisionalización; sus otros récords de negros pobres encarcelados; sus cárceles privadas convertidas en pingües negocios y sus espasmódicos debates acerca del abuso de armas cada vez que a alguien se le ocurre matar a quince adolescentes en una escuela. La memoria democrática argentina es corta y habrá que recordar qué sucede cada vez que a las policías se les da autonomía operativa o doctrinaria. Puede que se hayan olvidado, pero antes que por las rebeliones carapintadas nuestra democracia fue asediada por cuartelazos policiales. En la provincia de Buenos Aires los sufrió Luis Brunatti durante el gobierno de Antonio Cafiero apenas intentó modificar alguna cosa. El Malevo Ferreyra fue emblema del descontrol policial en Tucumán. Y si no son revueltas por presuntos motivos salariales, nunca se sabe cuándo sembrar cadáveres desde policías descontroladas es un modo de conspirar contra la política.

En el último informe anual del Cels, el analista internacional Juan Gabriel Tokatlian coincide también en alertar contra el proceso de militarización de las policías latinoamericanas vinculadas a las ayudas y doctrinas estadounidenses. Chile, Uruguay y Argentina, señala, fueron hasta ahora las menos contaminadas. Pero aún así existe siempre un peligro latente: “Washington ya no concibe la diferenciación entre seguridad interna y defensa externa y pretende que los ejércitos del área se transformen en crime fighters (luchadores contra el crimen”.

- Manu militari.

Isaacson sitúa un cambio en los parámetros de la política estadounidense en temas de seguridad en América latina hacia 1999, año clintoniano, cuando “en lo profundo de la burocracia civil del Departamento de Defensa” esas nuevas políticas se concibieron “bajo el nombre alarmante de Operaciones Especiales y Conflictos de Baja Intensidad”. Según su enfoque, “las actividades de los militares de EE.UU. en América latina por momentos superan la política oficial, lo que lleva a Washington a elegir las soluciones militares a problemas sociales en gran parte de la región”. Lejos de lo conspirativo, el analista asegura que “la militarización de la política de EE.UU. hacia América latina no es el resultado de alguna siniestra estrategia oculta. Más que otra cosa, es un síntoma de la tendencia de Washington a recurrir al Pentágono porque el dinero está ahí. Aumentar los gastos de defensa es más fácil de lograr que hacerlo en casi cualquier otra prioridad. Como resultado, las actividades no militares, tales como la diplomacia y la política de drogas en América latina son financiadas a través del presupuesto de defensa y administradas por los funcionarios de Defensa”.

Contra estos llamados de alerta, y aun cuando la visita frustrada de los “paracaidistas” estadounidenses parece la consecuencia de un acuerdo de cooperación aislado, policías como la Metropolitana, la Bonaerense y también la Federal han acudido a la presunta expertise norteamericana. Las tres fuerzas participaron de los cursos de la Law Enforcement Academy (Ilea), que funciona en El Salvador. Tal como se informó desde este medio, Ilea es la institución heredera de la Escuela de las Américas y de los viejos programas de ayuda de la Usaid mediante los cuales, desde los primeros ’60, los EE.UU. entrenaron a policías y militares latinoamericanos en tácticas antiguerrilla y técnicas de tortura.

- Armas en lugar de embajadores.

Los datos recopilados por Adam Isaacson en su artículo “Militarizing Latin America Policy” son reveladores de la desproporción existente en los recursos humanos que EE.UU. dedica a la política exterior para nuestra región y las consiguientes políticas.

“El Departamento de Estado –informa el artículo– cuenta con alrededor de 16.000 empleados de contratación directa en los puestos de todo el mundo; América latina tiene una modesta fracción de ese total (alrededor de 4000).”

“Mientras tanto, el Comando Sur, la unidad responsable de las actividades militares de EE.UU. en América latina y el Caribe, cuenta con una plantilla de 800 militares y 325 civiles empleados en su sede de Miami.” Dos enclaves militares en Puerto Rico y Honduras suman 570 militares y 1390 funcionarios civiles.

La presencia militar de EE.UU. en la región tiende a superar a la de los diplomáticos civiles. Sólo mediante despliegues temporales de fuerzas, dice Isaacson, en un año promedio más de 55.000 efectivos militares, incluyendo la Guardia Nacional y reservistas, pasan de visita por América latina.

Fidel Castro advierte que EEUU ordenará invasión de OTAN a Libia

MUNDO

Imperialismo


El líder cubano Fidel Castro advirtió este martes que Estados Unidos "no vacilará" en ordenar a la OTAN invadir Libia para controlar el petróleo, y puso en duda la veracidad de informaciones que describen una sangrienta represión ordenada por el gobierno de Muamar Kadhafi.

"Para mí es absolutamente evidente que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días", escribió en un artículo publicado en la prensa oficial.

Castro consideró que "habrá que esperar" para conocer cuánto hay de "verdad o mentira" en los reportes de los sucesos en Libia, donde según ONGs entre 200 y 400 personas habrían muerto en los últimos días cuando el régimen de Kadhafi, en el poder desde hace 42 años, trató de sofocar una rebelión.

"Se podrá estar o no de acuerdo con el Gaddafi (Kadhafi). El mundo ha sido invadido con todo tipo de noticias, empleando especialmente los medios masivos de información", señaló Castro, quien estuvo por última vez en Trípoli en mayo de 2001.

No obstante, agregó, "habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos, se produjeron en Libia".

Castro calificó de "mentira" con "pérfidas intenciones" la versión que circuló de una huida del coronel Kadhafi a Venezuela, cuyo presidente Hugo Chávez, hijo político de Fidel, ha estrechado su relación con Libia en los últimos años.

"Por mi parte, no imagino al dirigente libio abandonando el país, eludiendo las responsabilidades que se le imputan, sean o no falsas en parte o en su totalidad", afirmó.

El ex presidente cubano, de 84 años, elogió la respuesta del canciller venezolano Nicolás Maduro, quien dijo esperar que el pueblo libio solucionara sus dificultades "sin la injerencia del imperialismo".

"Una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas, en este instante, sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio. A la jefatura de esa organización belicista le urge hacerlo", aseguró Castro.

Cuba y Libia han calificado de "excelentes" sus relaciones. Cuando Fidel Castro enfermó en 2006 y delegó el poder a su hermano Raúl, Kadhafi envió un mensaje haciendo votos por su recuperación.