lunes, 28 de febrero de 2011

Corrupción y desigualdades en Sudáfrica: ¿Adónde fue el viejo sueño de Mandela?

MUNDO

Corrupción
El legado político de Nelson Mandela parece no haber caído en buenas manos. Los políticos sudafricanos han cambiado la lucha por la libertad y el bien común por el interés privado y un estilo de vida ostentoso.

Nelson Mandela, la personalidad más sobresaliente del país y auténtico modelo a seguir, para muchos ya no sirve como referente. La escala de valores ha cambiado y los políticos también. Madiba, como es conocido entre sus paisanos, dedicó la mayor parte de sus 91 años a la lucha contra el apartheid. De ellos 27 los vivió encarcelado por el gobierno en la prisión de Robben Island. Hoy, es un símbolo de la libertad y de la defensa de los derechos humanos. Pero, el camino recto trazado por el prisionero número 466/64 no ha tenido continuidad en sus “herederos” políticos, absorbidos por excesos que conducen únicamente a la corrupción. El sueño de Mandela se ha transformado en un enorme laberinto de senderos que se bifurcan.

Jacob Zuma, actual jefe de gobierno y líder del Congreso Nacional Africano (ACN, en sus siglas inglesas), encabeza la lista de una nueva clase política que ha olvidado la historia y la grandeza de sus predecesores. Su único interés es engordar sus arcas privadas sin importarle el bienestar del pueblo sudafricano, uno de los más desiguales del mundo, en el que ser blanco todavía supone ganar seis veces más y en el que una gran parte de la sociedad construye su hogar con chapa y cartón. Zuma, la manutención de sus veinte hijos reconocidos y de sus cuatro mujeres le cuesta al Estado la escandalosa cifra de dos millones de dólares al año. Mientras a las puertas de palacio, el 48% de la población malvive con 32 euros al mes.

El caso del presidente Zuma, de 68 años, no es único. La codicia y el nepotismo se reparten por igual también entre las nuevas generaciones de políticos. El ejemplo más vergonzoso se llama Julius Malema. Se trata de un joven que apenas ronda la treintena, líder de las juventudes de ACN. No tiene estudios, pero sus importantes conexiones con el poder le permiten mantener un estilo de vida por todo lo alto en el que, a menudo, tienen cabida extravagantes despilfarros. Así, en su último cumpleaños no tuvo ningún reparo en “bañar” a la prensa con Moët Chandon en un estadio de fútbol alquilado en exclusiva con motivo del festejo. Según los periódicos locales, la pomposa burbuja en la que vive inmerso se debe a los contratos municipales que el Gobierno ha adjudicado a sus empresas. Sus beneficios superan los 20 millones de dólares.

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